Luego de los discursos hubo entrega de obsequios por parte del municipio a las autoridades del Correo y a ex empleados del mismo.
El Correo en Sáenz Peña comenzó su andar, primero como una carpa que acogía los sueños y las esperanzas de un pueblo naciente, luego transformada en un vagón que cargaba más que cartas: llevaba consigo las historias de todos.
En 1914, el Jefe de Estación del Ferrocarril Central Norte asumió el noble deber de distribuir la correspondencia, ese vínculo vital que conectaba a las almas distantes, tejiendo un lazo invisible pero fuerte entre los habitantes de la región.